Cuando el calor aprieta, hay recetas tradicionales que no pueden faltar en las mesas españolas. Y si no, que se lo digan a los invitados de nuestras bodas, que pueden degustar durante unas deliciosas cucharitas de salmorejo, o un refrescante chupito de gazpacho.

Dos cremas frías que tienen como base el tomate y que son un imprescindible en verano, aunque todavía hay mucha gente que no tiene clara la diferencia que hay entre ambas. Y si tú eres una de esas personas que no tiene clara esa diferencia, este post te va a venir como anillo al dedo ¿Nos acompañas en este refrescante repaso a estos dos clásicos de la cocina española?

Chupito de gazpacho

De entrada, la principal diferencia es que el gazpacho es una sopa fría de hortalizas, y el salmorejo es una emulsión. Esta diferencia es la que explica el por qué el gazpacho se bebe, mientras que el salmorejo tiene una textura mucho más espesa que permite presentarlo por ejemplo en las cucharillas con las que lo ofrecemos en La Cocina de José Fernández a nuestros invitados.

 

Además, aunque en las dos recetas se utiliza además de tomate, pan duro, aceite de oliva y ajo, el gazpacho tiene un sabor más fuerte al utilizarse también ingredientes como el pepino, el pimiento o el vinagre, sin olvidarnos del agua. Por contra, en el salmorejo, el pan y el aceite se utilizan en  mayor cantidad que en el gazpacho.

Para acabar,  y según la tradición, el gazpacho se suele servir acompañado de una guarnición compuesta de picatostes, o trocitos de pimiento, cebolla o tomate cortados en brunoise. En cambio, el salmorejo se sirve con huevo duro picado y jamón serrano en tiras o en taquitos. Y tú, ¿cuál de estas dos recetas prefieres? ¿El salmorejo, o quizás eres más de gazpacho?

 

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